Registrar tu marca antes de crecer: lo que aprendimos al pasar de Ovisoft a Ovinami
Jorge O.
CEO
Buscas algo que suene bien.
Compruebas si el dominio está disponible.
Diseñas un logotipo.
Creas las redes sociales.
Y comienzas a construir.
Eso hicimos nosotros.
Durante un tiempo nuestra marca fue Ovisoft.
El nombre tenía sentido, ya teníamos proyectos alrededor de él y poco a poco comenzábamos a construir una identidad.
Hasta que llegó una pregunta bastante importante:
¿Podemos realmente proteger esta marca?
Y ahí comenzó una historia que terminó llevándonos a Ovinami.
Tener el dominio no significa tener la marca
Este es probablemente uno de los aprendizajes más importantes.
Puedes tener:
El dominio .com.
Las redes sociales.
Un logotipo.
Correos empresariales.
Una página web.
Incluso clientes que ya conocen el nombre.
Y aun así eso no significa automáticamente que puedas registrar esa marca.
En México, el registro de marcas corresponde al Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI).
Antes de presentar una solicitud, el propio Instituto recomienda revisar si existen marcas iguales o semejantes y determinar correctamente la clase correspondiente a los productos o servicios que quieres proteger.
Ese análisis debería ocurrir mucho antes de mandar hacer cien playeras con tu logotipo.
Nosotros aprendimos esa parte en el camino.
Lo que ocurrió con Ovisoft
Ovisoft no nació pensando primero en un expediente de propiedad industrial.
Nació como muchas marcas:
primero apareció el proyecto y después comenzamos a construir alrededor de él.
Desarrollamos identidad, página web, servicios, infraestructura y presencia digital.
Pero conforme el proyecto comenzó a tomar una dirección más seria, también necesitábamos asegurarnos de que el nombre pudiera acompañarnos durante muchos años.
Al investigar con mayor profundidad la disponibilidad y el panorama de registro, entendimos algo:
seguir invirtiendo en una marca sin tener suficiente certeza sobre su viabilidad podía convertirse en un problema mucho más caro después.
Podíamos intentar aferrarnos al nombre.
O aprovechar el momento para construir algo mejor.
Elegimos lo segundo.
Así apareció Ovinami
Cambiar un nombre que ya habías comenzado a utilizar no es precisamente divertido.
Hay dominios.
Correos.
Diseños.
Código.
Documentos.
Redes sociales.
Configuraciones.
SEO.
Y un pequeño ejército de lugares donde aparece el nombre anterior que parecen multiplicarse cada vez que corriges uno.
Pero el cambio también nos dio una oportunidad.
Esta vez no queríamos simplemente encontrar otro nombre disponible.
Queríamos construir una marca con una identidad más profunda.
Así llegamos a Ovinami.
Un nombre que nos permitió crear alrededor de él una identidad propia y una filosofía que resumimos en:
Pensamiento que construye.
Pero hubo una diferencia importante respecto a la primera vez.
Antes de seguir construyendo, investigamos.
Primero investiga. Después enamórate del nombre
Es fácil hacer exactamente lo contrario.
Encuentras un nombre.
Te encanta.
Ya imaginaste el logo.
Compraste el dominio.
Hasta comenzaste a visualizarlo en la fachada.
Y después buscas si existe algo parecido.
Mala secuencia.
Una ruta mucho más saludable sería:
1. Define qué vas a ofrecer
Una marca se registra para determinados productos o servicios.
Por eso no basta con buscar solamente el nombre.
Debes saber qué quieres proteger con él.
El sistema de clasificación utilizado por el IMPI contempla 45 clases: de la 1 a la 34 corresponden a productos y de la 35 a la 45 a servicios.
2. Busca nombres iguales y similares
No revises únicamente coincidencias exactas.
Una marca puede generar conflicto aunque no esté escrita exactamente igual.
Conviene analizar nombres con similitud:
Fonética.
Visual.
Conceptual.
El IMPI dispone de herramientas para consultar marcas existentes y solicitudes en trámite antes de iniciar el registro.
3. Revisa también el ecosistema digital
Después de analizar la parte marcaria, nosotros también revisaríamos:
Dominio principal.
Variantes de dominio.
Redes sociales.
Resultados en buscadores.
Negocios con nombres similares.
Uso internacional si existe intención de crecer fuera de México.
Porque una marca legalmente viable pero imposible de encontrar en internet tampoco es precisamente el escenario ideal.
4. Después construye la identidad
Ahora sí:
Logotipo.
Colores.
Tipografías.
Página web.
Papelería.
Correos.
Publicidad.
Contenido.
Es mucho más cómodo invertir en todo eso cuando ya hiciste la investigación previa.
Registrar una marca no es solamente registrar un logotipo
Otra confusión frecuente es pensar que la marca es únicamente el gráfico que aparece junto al nombre.
No necesariamente.
Dependiendo de lo que quieras proteger, puedes encontrarte con diferentes formas de registro y decisiones sobre elementos denominativos, diseños y otros signos distintivos.
Por eso vale la pena definir desde el inicio:
¿Qué parte de mi identidad necesito proteger realmente?
En algunos proyectos el elemento más valioso será el nombre.
En otros también tendrá mucho peso su identidad gráfica.
No existe una respuesta idéntica para todos.
¿Qué cuesta más: investigar antes o cambiar después?
Aquí nuestra experiencia responde bastante rápido.
Cambiar después significa revisar cosas como:
Dominios.
Servidores.
Correos electrónicos.
DNS.
Sitio web.
Redes sociales.
Logotipos.
Documentos.
Material comercial.
Firmas de correo.
SEO.
Perfiles empresariales.
Aplicaciones y sistemas.
En una empresa más grande podríamos agregar uniformes, vehículos, empaques, señalización, sucursales y publicidad física.
De repente una búsqueda que parecía opcional al principio empieza a verse bastante barata.
Pero cambiar de marca tampoco significa que hayas fracasado
Esta parte nos parece importante.
Podríamos mirar Ovisoft y pensar que todo el trabajo realizado bajo ese nombre se perdió.
No fue así.
La experiencia quedó.
Los proyectos quedaron.
Los sistemas quedaron.
Los conocimientos quedaron.
Incluso muchas de las decisiones que hoy forman parte de Ovinami nacieron durante esa etapa.
Lo que cambió fue el nombre bajo el que continuaremos construyendo.
Y hacerlo relativamente temprano fue mucho mejor que descubrir el problema cuando la marca tuviera diez años de historia detrás.
Lo que haríamos diferente si empezáramos mañana
Nuestro orden sería bastante sencillo:
Idea → investigación → marca → dominio → identidad → construcción.
No:
Idea → logo → página → publicidad → clientes → “oye, ¿ya revisamos si podemos registrar esto?”
Ese último método genera historias interesantes para un blog.
Pero no necesariamente queremos repetirlas.
Una marca también forma parte de la infraestructura de tu negocio
Normalmente pensamos en el registro de marca como algo separado de la tecnología, las ventas o la estrategia digital.
En realidad está conectado con todo.
Tu dominio utiliza ese nombre.
Tus correos utilizan ese nombre.
Tus clientes te buscan utilizando ese nombre.
Tu posicionamiento comienza a acumularse alrededor de ese nombre.
Tu reputación también.
Por eso proteger una marca no debería ser solamente una tarea para “cuando la empresa sea grande”.
Puede formar parte de las bases sobre las que crecerá.
Lo que Ovisoft nos enseñó antes de convertirse en Ovinami
El cambio nos dejó una regla bastante sencilla:
No construyas primero para investigar después.
Una buena marca necesita identidad, sí.
Necesita diseño.
Necesita estrategia.
Pero también necesita una base que permita construir sobre ella con tranquilidad.
Ovinami nació en parte gracias a ese aprendizaje.
No porque todo lo anterior estuviera mal, sino porque llegó un momento en el que entendimos que crecer también significa revisar los cimientos.
Y algunas veces mejorar esos cimientos implica cambiar algo que ya habías comenzado a construir.
Lo importante es hacerlo antes de que hacerlo sea mucho más difícil.
Mientras más crece un negocio, más costoso resulta cambiar aquello que lo identifica.
¿Te ayudamos a materializar tu proyecto?
En Ovinami te ayudamos a tomar la mejor decisión tecnológica para que tu proyecto sea sólido, eficiente y esté listo para crecer.
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